SURVIVORNET 
JUAN 17:15 

LA RAMA INJERTADA EN EL ARBOL DE OLIVO


Cuando se efectúa un injerto, comienza el proceso de unir a dos plantas diferentes pero genéticamente compatibles, para que crezcan como un solo organismo.


En la Biblia, encontramos el simbolismo de el injerto de la rama del Olivo Silvestre, el que crece por su cuenta, sin el cuidado de nadie, y el Olivo Natural, el que es cuidado desde el principio, podado, curado y alimentado por el sembrador.


Un agricultor vela por la salud de sus sembrados.

Un árbol produce según su edad, en los tiempos según su especie.

El propósito de un árbol es dar fruto, dar semilla y prolongar su vida, su especie.

Cuando el árbol enferma, o cuando el árbol envejece, se reduce la cantidad de su fruto. Ocurre un desbalance entre la cantidad de hojas, el exceso de madera en el tronco y las ramas. El arbol tiene menos hojas necesarias para nutrirse del sol, menos ramas para dar fruto y un exceso de madera, que endurece el tronco. Entonces el agricultor utiliza diferentes técnicas para revivir el árbol.

Los injertos y las podas de árboles actúan como aceleradores, o sea, cuando un árbol tarda en madurar, que no ha rendido fruto a su tiempo, al recibir un injerto sale del letargo y reacciona, da frutos abundantes, ¡reflorece!.

Cuando se abre una herida en el árbol, el reacciona ante el peligro inminente de muerte.

Se sale de su zona de comfort, entra en modalidad de superviviencia, y comienza un proceso interior de renovación.

Cambia su patrón de dar frutos, en vez de seguir dando pocos frutos un año si y en otro año no da ninguno, ahora, al ser herido dará frutos abundantes en ese tiempo, reflorecerá y volverá a ser fructífero, asegurando que no morirá, que su semilla continuará.

 

Algunas variedades de árboles de olivo tienen raíces vigorosas, pero producen olivas de pobre consistencia.

También, hay árboles de olivo que tienen raíces débiles y sin embargo producen olivas de alta calidad.

Entonces, la costumbre del agricultor ha sido tomar ramas de árboles de buen fruto y raíces débiles, y hacer injertos de sus ramas en árboles con raíces fuertes para entonces producir un árbol de olivo superior.

Que de abundante fruto en terreno difícil y tenga una raíz fuerte, que lo mantenga derecho aún cuando esta cargado de fruto y los vientos fuertes lo azotan. 

¿Está recibiendo algo de este mensaje?

OID y ENTENDED

Las ramas del árbol de olivo deben crecer sin entorpecer las otras ramas. No deben crecer hacia la tierra. La forma del árbol debe ser esparcida, y se debe evitar su tendencia natural a sus ramas ser torcidas.


Su cúpula no debe estar muy densa, debe permitir el paso de la luz hacia las ramas de abajo para que pueda el árbol ser fructífero.

Sus raíces no entran profundo en la tierra, se extienden hacia los lados. Un árbol cargado de fruto, puede sucumbir ante un viento fuerte si no esta arraigado fuertemente al terreno que lo sostiene.

Hay que tener en cuenta, cuando se arranca, cuando se corta una rama, que no se quede desbalanceado el árbol, pues es más vulnerable a los vientos fuertes.


Cuando se poda un árbol, se debe procurar el rebaje general del árbol, eliminando progresivamente las ramas menos productivas en varias podas. En general esta poda solo debe de intentarse en olivos sanos, cuya debilidad sea originada por la edad.

El olivo tiene una gran capacidad de autoregenerarse, dada la abundancia de yemas latentes que tiene en la madera vieja, y que estimuladas debidamente por la poda, evolucionan como las yemas normales de madera.

No se debe de esperar a iniciar las renovaciones, hasta el momento en que todo el árbol esté envejecido, si no que se empezará, a partir, de que las ramas muestren los primeros síntomas de envejecimiento o decadencia, aprovechando las brotaciones que se producen habitualmente, y que tienden a renovar el árbol de forma natural.

Las incisiones practicadas sobre ramas gruesas o tronco, facilitan la renovación de los olivos cargados de madera sin necesidad de recurrir a podas demasiado severas.


Estas incisiones son heridas, que provocan una reacción en el  árbol.

En todo este proceso, no puedo evitar pensar en las heridas en el cuerpo de Jesús, cuando era torturado.

 Hay unos paralelos entre el proceso de renovación de un árbol de fruto, y el sacrificio de Yehoshua el Mesías Ungido. El resultado, el fruto abundante de Yehoshua somos nosotros, los que le servimos, redimidos por su sangre bendita.

 El fue herido por nuestras transgresiones, con cortes profundas en su piel, tal como se hiere la corteza del tronco de un árbol, para conmover al árbol a reaccionar y renovarse, y dar frutos abundantes.


EL INJERTO, en el árbol de Israel, ¡cuya raíz santa es Jesús!.

Habiendo sido ramas silvestres, nacidas en otro árbol, fuimos cortados de ese árbol silvestre e injertados mediante una herida en el árbol de Israel.

 No jactándonos de que una rama natural fue arrancada, sino preocupándonos en ser nosotros fructíferos, en provocar al árbol (a celos) a que de frutos abundantes. Moviendo al árbol a renovarse y rejuvenecerse y florecer.

Sabiendo que, aunque nosotros al ser injertados provocamos al árbol a rejuvenecer y dar frutos abundantes, solo somos rama y no tronco, nuestra vida depende del tronco, al igual que la vida de las ramas naturales depende del tronco.

Ya no somos un organismo amarrado con alambre a un tronco, ahora somos parte viviente del árbol, ahora somos parte viviente del Israel de Dios, somos parte del Reino de Dios, y damos fruto igual o de sabor variado.


No reemplazamos a la rama natural.

Juntos renovamos el árbol y damos frutos abundantes.

ISAIAS 27:6 <<Días vendrán en que Jacob echará raíces,  en que Israel retoñará y florecerá, y llenará el mundo con sus frutos. >>

 Somos todos, la rama natural y la injertada, somos parte del árbol de olivo, alimentandonos ambos de la rica savia del arbol, ambos somos hermanos de sangre, ¡ somos todos Israel !

Efesios 2:11-22

Nueva Versión Internacional (NVI)

Unidad en Cristo

 11 Por lo tanto, recuerden ustedes los *gentiles de nacimiento —los que son llamados «incircuncisos» por aquellos que se llaman «de la *circuncisión», la cual se hace en el cuerpo por mano humana—,

12 recuerden que en ese entonces ustedes estaban separados de Cristo, excluidos de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.

13 Pero ahora en Cristo Jesús, a ustedes que antes estaban lejos, Dios los ha acercado mediante la sangre de Cristo.

14 Porque Cristo es nuestra paz: de los dos pueblos ha hecho uno solo, derribando mediante su sacrificio[a] el muro de enemistad que nos separaba,

15 pues anuló la ley con sus mandamientos y requisitos. Esto lo hizo para crear en sí mismo de los dos pueblos una nueva *humanidad al hacer la paz,

16 para reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo mediante la cruz, por la que dio muerte a la enemistad.

17 Él vino y proclamó paz a ustedes que estaban lejos y paz a los que estaban cerca.

18 Pues por medio de él tenemos acceso al Padre por un mismo Espíritu.

19 Por lo tanto, ustedes ya no son extraños ni extranjeros, sino conciudadanos de los *santos y miembros de la familia de Dios,

20 edificados sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas, siendo Cristo Jesús mismo la piedra angular.

21 En él todo el edificio, bien armado, se va levantando para llegar a ser un templo santo en el Señor.

22 En él también ustedes son edificados juntamente para ser morada de Dios por su Espíritu.

REFLEXION FINAL

Debemos desarrollar y madurar nuestro carácter como creyentes, urgentemente!

Somos mandados a ser fructíferos, pues ya se está acercando el tiempo de la siega.

En Jesús, ya no hay diferencia entre las ramas naturales y silvestres, pues ahora en Yeshua somos un solo organismo viviente. Somos piedras vivientes del Templo espiritual, que tiene como piedra angular a Yeshua el Mesías (1ra de Pedro 2).

 La Biblia usa imágenes y parábolas para revelarnos cosas en una manera y contexto que nuestra mente pueda procesar y entender.

Nosotros y los Judíos, que antes ambos estábamos; destituidos de toda gloria y conocimiento de Dios, ahora por medio de nuestro sacerdote bendito, Yeshua, hoy podemos hoy entrar en el lugar santísimo, lavados por la sangre de Cristo, ungidos por el Espíritu Santo.


Vimos como en los tiempos de Moisés y Salomón era necesario que el pueblo Judío expiara sus pecados con sacrificio de sangre, tipo del sacrificio del cordero hijo de Dios. Esto sucedía a diario, en el patio del templo. Esto fue mandado al pueblo Judío, pero era hasta que recibieran al Mesías, quien a su vez construiría el Templo final, que nunca mas seria destruido.

En este patio del templo, donde estaba el altar del sacrificio, Jesús estaba bañado en sangre. Era literalmente un sitio de sacrificio, la sangre fluía y se rociaba con ella el altar de Dios.


Espero que hayan comprendido lo que Jesús sufrió en el patio del Templo de Herodes.

Fue azotado brutalmente, su piel y carne fue arrancada, como se hiere a un árbol para que produzca fruto abundante en las ramas naturales y en las injertadas. 


Su sangre fue derramada para todos, para el Judío y el Gentil, pues es por FE es que ambos alcanzamos la salvación.  

Una corona de espinas hirió su cabeza, al igual que en un árbol renovado se hacen incisiones arriba de los injertos, para que la savia baje al injerto, para que su sangre haga florecer todo el árbol y de fruto abundante.

Luego de su muerte y resurrección, su discípulo Pedro le escribe a Judíos dispersados y les exhorta a que se acerquen a Jesús, como piedras vivas del Templo Espiritual. Les revela que lo que Dios espera de ellos ahora que le hagan sacrificios espirituales, en Yeshua!.

Al romperse el velo en el Templo de Herodes, al ya no haber una división entre el lugar santísimo y el lugar santo, no es necesario edificar un Templo en la tierra, para que su pueblo se presente, a expiar sus pecados diariamente.

Ya no hay sangre animal que sirva para expiar (cubrir) pecados.

La letra que Moisés puso como yugo pesado al pueblo de Israel, ahora  pasa a ser la Palabra Viva y liviana en Jesús nuestro Mesías, Hijo de David, Jesús el Ungido.

Ahora somos sacerdotes reales, autorizados mediante la sangre de Jesús a entrar al lugar Santo.

Ahora tenemos contacto directo con Dios, a través de su Hijo Bendito Jesús. (No es a través de un edificio de piedra.)

Ahora somos piedras vivientes del Templo Espiritual, somos un Templo Espiritual en la tierra, hasta el regreso de Jesús, cuando él será Tabernáculo en Jerusalén y Dios con (Dwell in the Midst)  nosotros.

Así que vistámonos con las ropas reales de nuestro sacerdocio, comencemos la manifestación con poder de nuestra Fe,  aceptando y estableciendo que somos Judíos espirituales al ser parte permanente del árbol, coherederos con Jesús y los Judíos naturales, esperando ser transformados al final de los tiempos, en los cielos, en una sola casa, en un solo Israel.

Sea toda la gloria y honra para nuestro Padre y Dios Eterno por siempre, AMEN!.

SHALOM